Un paisaje que no es célebre ni hegemónico, pero que rebosa de vida y de diversidad. Albúfera toma su anatomía —el fondo, el agua, las islas, las bocas que la comunican con el mar, los ríos que la alimentan— y la convierte en las cinco etapas de un viaje.
Cada parte es a la vez un elemento del paisaje y un momento interior: un recorrido que va de lo colectivo a la individuación y la diferencia, siempre en vínculo. Del propósito a la sombra, y de la sombra a la transformación.
Tablas, udu, guitarra eléctrica, voz y electrónica se cruzan con ritmos africanos, de la India y de América, arreglos orquestales, mantras y voces que atraviesan tradiciones. Todo compuesto, grabado y tejido en Ableton Live, y tocado en vivo sobre esa pista.